Debe regularse o no quién tiene derecho a tener hijos en el Ecuador?

En el Ecuador, no se regula quien tiene derecho a tener hijos dado que cualquier mujer que esté en capacidad biológica de hacerlo, puede parir cuantas veces desee sin que exista un límite, aún cuando no esté en capacidad de criarlos (brindarles educación, alimentación, vestimenta, medicinas, vivienda, etc.), basta que haya tenido una calentura, y puede, tranquilamente parir y encargarle por supuesto la crianza (la parte económica) a cualquiera de los familiares de quien la preñó. Esta falta de regulación, viola los derechos del niño(a) que son protegidos de acuerdo a la Constitución Ecuatoriana desde el momento de la concepción. Ya que si bien es cierto la madre puede parir cuantos hijos quiera, el derecho en su cuerpo termina precisamente cuando empiezan los del bebé que lleva dentro. Ese niño previo a venir, debe habérsele “garantizado” su estadía en el planeta. El estado por su parte debe garantizar suficientes dosis de anticonceptivos (de forma gratuita si es posible) de tipo anual o de más de un año, a fin de evitar que por falta de dinero para comprar un anticonceptivo se pueda concebir. Está más que claro que el evitar que copulen sería una tarea si no imposible, totalmente infructuosa, pues es algo que ni la iglesia ha podido controlar aún con el temor religioso. El derecho de obtener esos aniticonceptivos no debería tener un límite de edad (no así el del tipo de anticonceptivo por los riesgos a la salud) por cuanto actualmente señoritas de edades tan tempranas como 12 años, empiezan ya a tener relaciones sexuales. La presente nota por ende está pensada principalmente para el caso de personas con mayoría de edad (18 años en el Ecuador).

Al igual que quien recibe un préstamo de dinero debe estar en capacidad de pagar ese préstamo, con mucha más razón quien tiene el derecho de concebir un hijo(a) debe estar en la capacidad total de criarlos (sin pensar que es otra persona quien se los va mantener). La capacidad de crianza debe ser personal, tanto del padre como de la madre, para que en caso de que uno falte, el otro de los progenitores tenga la posibilidad de solventar esta tarea por si solo. Cosas tan simples como conducir un vehículo, requieren que quien lo conduzca esté en la capacidad de poder hacerlo, entonces, ¿cómo es posible que para un tema tan serio como el de conducir a los hijos no se requiera una licencia, y mucho más en un momento en que la economía del país no es precisamente una de las mejores del mundo?

En el Ecuador es muy sencillo demandar a una persona que se presume o es padre de un niño o niña o a sus familiares, cuando la progenitora (principalmente) decide que es hora de recibir dinero por el hecho de haber concebido un hijo(a), aunque en el acto copulatorio a los demandados no necesariamente los hicieron participar. Esta ley, que fue creada con el fin de proteger a los niños(as) de padres (refieriéndose a los varones) irresponsables, luego de haber preñado a una mujer y haber concebido un hijo, dejen a este niño(a) desamparado, o en otros casos a falta del padre, la familia del menor velara porque este niño(a) tuviese una vida lo más normal posible (en el aspecto económico) preservándose de este modo el derecho del niño a tener una identidad y un medio similiar o igual al que hubiese tenido si este padre no faltase; y por muy loable que pueda parecer, en el Ecuador se ha convertido en una ley para alcahuetear a irresponsables y así mismo a sinvergüenzas que so pretexto de proteger económicamente al niño(a), lo están utilizando como medio de ingresos ecónomicos para beneficio propio de la progenitora o su representante legal, aún cuando el niño o niña no tenga necesidades económicas insatisfechas.

Basta ver actualmente los casos más sonados como el del periodista Bernardo Abad, en donde la progenitora del niño(a) demanda al supuesto padre (dado que la paternidad no la han probado aún), y logra un bono de 45.000 dólares por pago, cuando está más que claro (dado los ingresos de la progenitora que es una periodista) que plata es lo que menos le hace falta. En este caso, el dinero no es para poder mantener al niño(a).

Otro caso sonado fue el de la abuela que fue encarcelada, porque su nuera la había demandado, dado que el padre del niño había fallecido. Lo tragicómico, es que en este caso, la chica (madre de la criatura), no era precisamente una persona con falta de recursos económicos, porque la familia de ella tenía suficiente dinero, tanto así que se daban el lujo de dar en alquiler todo un edifico a la fiscalía de ese cantón.

Dicho de otra manera, basta que una mujer se haga preñar de suficientes tipos con un ingreso medio, o las suficientes veces, o una sola vez pero apuntando bien, para que a cada uno de ellos o ese individuo o individuos le mantengan por lo menos 18 años. Y por cierto, no importa que tenga ya marido y ese sea un vividor, porque tiene el dinero de quienes le hicieron el o los hijos.

A la ley por ende no le importa un pepino por ejemplo quién sea la damita, sino que tenga un hijo de un tipo que claro está no vive con ella, para que le saque todo el dinero que pueda. A la ley tampoco le importa un pepino las circunstancias en que se lo hizo, o de que manera logró que se lo hicieran, como tampoco le importa un pepino que esa damita no tenga como mantenerlos, porque que igual le asigna los hijos a ella y no al progenitor, aunque este pelee por ellos. Aún así lo increíble de nuestra ley es que en lo referente al dinero si le interesa que pase del “padre” a la “madre” aunque esto no signifique un beneficio real para los hijos(as). !!!!Por suerte!!!!, aún existen muchas mujeres que si hacen valer su categoría de mujer en todo el sentido de la palabra, (aún cuando hayan progenitores irresponsables), que han sabido y saben valerse por sí mismas, y demuestran todos los días que no necesitan de nadie más para criar muy bien a sus hijos y en el futuro sean hombres y mujeres de bien. “No a una Sociedad Ecuatoriana de Pájaros cucos”

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